Busca mi huesos entre las cenizas.
La piel, antes cargada de besos
se la ha llevado la brisa.
Os siento desde aquí lejos
y desearía cantar mi verdad:
Ya nunca estaré en los espejos.
Sólo soy un alma sin libertad,
odiadora de mi condena.
No tengo ya ni maldad,
intrínseca al ser humano.
A veces intento tender mi mano
pero ya se ha esfumado la vida.
Lamento mi nueva rutina.
Buenas intenciones las mías…


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